Sobre el surgimiento de las tortas cubanas hay varias versiones. Lo que sí es un hecho, es que las tortas cubanas no llegaron del país del mojito; y esta teoría es la más fácil de descartar pues en Cuba no hay tortas.

Una de las hipótesis apunta a que a principios del siglo pasado, en la calle de Cuba del Centro Histórico de la Ciudad de México, se vendían tortas con todo tipo de ingredientes, las cuales se volvieron un referente para los antojadizos capitalinos que comenzaron a llamarlas tortas cubanas debido a la ubicación del lugar donde las vendían.

Otra hipótesis refiere que el nombre es un adjetivo o metáfora sobre la voluptuosidad de la torta y las mujeres cubanas. Esto de acuerdo con la opinión del chef Luis Sordo que declaró lo siguiente a Publímetro: "el nombre de las tortas cubanas está relacionada en cómo los mexicanos o perciben a las mujeres de dicha isla tropical, es decir, grandes, esplendorosas y de buen ver y eso, lo trasladan al paladar. De ahí, que la torta lleve de todo y esté muy bien preparada”.

Una tercera versión, publicada por Chilango, refiere que el apellido cubanas de las tortas se debe al mismísimo Fidel Castro.

La leyenda cuenta que en la década de los 50, Fidel Castro visitó La Casa del Pavo donde después de pedir una torta, retó al cocinero a que él podría preparar un mejor platillo. Fue así como el líder de la Revolución Cubana ideó tan sabroso platillo. Otra versión de la historia que también involucra a Fidel señala que éste acudió al local ubicado en República de Cuba, a degustar el ya famoso manjar.

No existe una historia oficial ni definitiva sobre el origen de la torta cubana. Lo que sí es un hecho es que quien la inventó es un héroe anónimo a quien tenemos mucho que agradecerle.



*Fuente: UN1ON